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Estoy en un momento de mi vida de contradicciones vitales bastante trascendentes para mi. Como tratando de averiguar quién soy, a dónde voy, y que es lo que quiero hacer. Cuáles son mis sueños, mis metas, mis ideales, las cosas por las que quiero trabajar, en fin. Averiguando el rol que quiero cumplir en este mundo. Algo así de complejo, pero no tanto. Quizás a estas alturas de mi existencia, estas cosas ya debería tenerlas claras, pero nunca me importó mucho. Más bien me dejé llevar no más, sin cuestionar nada, tomando decisiones según mi estado de animo de cada momento, pero sin pensar en el plan general. Quizás fue un error, pero creo que no. Las cosas pasan cuando tienen que pasar no más, no hay que apresurarlas. Y si es ahora que me estoy planteando todo esto, es solo porque ahora estoy preparada para resolverlo. Así no más.

no sé que será lo que le pasa a mi organismo, he pensado en atribuirselo a la estación invernal, pero desde hace un par de meses, que la menstruación es horrible. Terrible. El día en cuestión en el que llega la puntual visita, me siento fatal, quiero solo estar en mi cama, con un guatero y tomando mucho té. El dolor es terrible, pero lo peor no es eso. Lo peor viene unos cinco días antes aproximadamente, y es esa mierda de síndrome pre menstrual. Los días de pre regla son odiosos. Me transformo en una gruñona diabólica capaz de hacer y decir las peores cosas que no haría ni diría nunca si mis hormonas no tomaran posesión de mis acciones. Además me hincho como chancho y ningun yogurt de las bolloco ayuda. Esta semana por ejemplo, fue crítico. Salimos a comer con el pololo, y la niña que nos atendía hizo todo mal. Primero, yo quería hamburguesas, y no le quedaban, así que pedí un sandwich de pollo, después, no había coca cola. Y no es que en cambio nos ofrecieran pepsi, si no que NO HABÍA coca cola. Me comí el famoso pan y el pollo que traía era un chiste, ínfimo, enano, una burla; y más encima el pan no estaba fresco. La violeta normal hubiera dicho, filo, no volvemos más, pero disfrutemos lo que queda de tarde, y olvidemoslo. Pero la violeta hormonal, quería ir a gritarle a la niña, y poco menos que quemar el local. Mal. Obviamente no hice nada, pero reclamaba y reclamaba para mi interior.

Tengo que ver Twin Peak

Tengo que ver Twin Peak, después de qe Tevi la comparó con the Virgin Suicides, y leyera en wikipedia que fue creada, producida y dirigida en algunos episodios por Lynch, tengo que verla.

Había olvidado lo apasionante de surfear por wikipedia, saltando de un artículo a otro, averiguando información suelta e innecesaria, pero que mi cerebro registra para futuras consultas, o solo porque son datos curiosos e interesante.

Lolla 1: Sábado, Astro - Dënver.

Es muy distinto ver a una banda que te gusta, que ver una banda que te emociona. O ver alguna de esas que son un clásico y que hay que ver por lo menos una vez en la vida, a ver la banda de moda del momento, famoso en todo el mundo y éxito de ventas. Todo eso pensaba cuando terminó de tocar Astro, la primera banda que vi en Lollapalooza. Me decepcionó un poco su presentación en vivo, me habían comentado que era toda una experiencia, pero a parte de bailar un poco con sus hits más conocidos, no me pasó nada de la pachamámica experiencia que esperaba de los MGMT chilenos. De todas maneras, ese par de días espectaculares tuvieron de todo un poco. Como una de mis bandas chilenas favoritas, tocando canciones que me hacen sonreír y querer bailar. Dënver tocó el sábado en el, en ese minuto, trnaquilo Tech Stage. La inocente cúpula albergaba a un número reducido de personas que bailaba, tarareaban y movían la patita al ritmo de las canciones del Música, Gramática y Gimnasia, el mejor disco chileno del año pasado.

 

Suprimir

No sé si este tumblr es seguido por algún ser humano, pero comenzaré a utilizarlo más. Todo porque se murió mi computador, y debo llevarlo al servicio técnico para que lo reinicien. Perderé toda la información que guardo ahí, que no es información muy valiosa ni relevante, salvo un grupo de fotos, lo que más me duele perder son todos los archivos en formato .txt Todo lo que escribía en el block de notas como inusual pensamiento, en cualquier momento o lugar. Todas las ideas al viento, todos los nombres de personas que molan y que me gustaría recordar, todas las historias que algún día pretendía terminar. Todo eso se perderá, y es lo único que me importa.

Así que desde ahora, en vez de escribir en bloc de notas, lo haré en dos formatos distintos. El primero es el tradicional, el de toda la vida, con un lápiz y un papel. Un boli y una libreta. Común y cotidiano, es una de mis maneras favoritas de escribir, principalmente porque es difícil de suprimir, de eliminar. Así que los arrepentimientos son complicados en ese formato. El segundo, es este pseudo blog, que a pesar de las inestabilidades de esta plataforma, me parece adecuado por su bajo nivel de propagación. Es un espacio público, por lo que puede ser visto por cualquiera, sin embargo no es un espacio conocido, ya que los que deseen acceder a estas letras deberan llegar porque yo les dí la dirección o algo así. Esta dualidad entre el espacio público y el privado genera un encanto especial. Me agrada.

Arcade Fire - Wake Up

De entre todas las cosas que imaginaba cuando chica sobre como sería el futuro, el hecho de ver un concierto en vivo, acostada en mi cama con una pantalla sobre las piernas, nunca se me pasó por la cabeza. Pensaba más en autos voladores y aviones gigantes, o comida sintética, pero algo así, nunca se me ocurrió.
Y es lo mejor, obviamente no es lo mismo que estar ahí, a metros de alguien que canta los temas que te hacen tiritar; pero tiene esa cosa de sentirte conectada con cientos de personas que estan igual que tú, disfrutando y emocionandose por algo así, todas repartidas por el mundo, cantando y cabeceando como si estuvieramos ahí, pero no.
Es algo mágico que la tecnología de los streaming y youtube e internet permiten, que me hace sonreir y pensar que pertenesco a cierto grupo de personas que se emocionan por cosas así, por cosas simples, pero importantes.

Por Amor

Cuando más y mejor escribo es cuando estoy mal. Cuando todo está lleno de desamor y lo único que deso es quejarme de lo malo que me ha pasado, de las malas decisiones que he tomado y soñar con que alguna vez las cosas me salgan bien, nadie me decepcione y sea feliz. Ahora, que la felicidad está bien cercana, es cuando se me olvida escribir, pero de a poquito voy venciendo ese vicio, y dejo de usar la escritura como terapia de mis fallidas relaciones de pareja, para empezar a escribir por amor a las letras no más, y por amor al actual novio, que es el mejor.

FAIL

El fracaso como tema, como parte de tu vida, como punto de inflexión en tu vida, es bien extraño.

El hecho de asumir un fracaso no tiene ni una pizca de verdad en sí, el hecho de aceptar, reconocer la completo y total perdida de algo, tener la completa certeza de que las cosas no resultaron ni van a resultar de la forma en la que fueron planificadas, es fuerte. Los fracasos no existen, esa certeza nunca va a existir, siempre va a quedar la duda de que si existía o no una solución posible que no fuera la total renuncia ante algo, el total abandono. Esa certeza no existe ni existirá nunca, por eso la decisión de afrontar un fracaso, de aceptar un fracaso, es un error en sí. Quizá fracasemos en decidir que hemos fracasado, nos equivoquemos completamente, cometamos un error.

Los errores, tan odiados y necesarios siempre.

la niña que escribe

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que decidió escribir. No recuerda si antes lo hacía por decisión, o simplemente como un impulso creativo que la llevaba a juntar palabras con fuerza mientras su cabeza no paraba de pensar.

Siempre escribió. Desde pequeña, donde inventaba poemas y canciones, y se imaginaba cantándolas vestida de rockera a los 17 años. Lo cierto es que a los 17 no tenía nada de rockera. Era simplemente una niña, que aparentaba mucho menos y que seguía dedicando su tiempo a redactar complicados párrafos que la ayudaban a sentirse mejor, a sentirse menos sola o a tratar de comprender quien era, que quería, y todas esas complicaciones existencialista que llenan las cabezas de adolescentes hormonales.

No negaremos, que durante mucho tiempo, escribir fue algo tortuoso, complicado, doloroso, peligroso hasta cierto punto. En un tiempo en el que sentía que todos los ojos se clavaban en ella, y que sus errores serían pagados con la pena de un futuro  patético y miserable (porque eso es lo que siente todo adolescente). El escribir era una carrera tortuosa que corría con pasión y determinación. Juntar cada palabra estaba lleno de complicaciones y dudas, sobre todo para alguien con inclinaciones literarias, pero con referentes extraídos de la manoseada cultura pop de principios de siglo. La idea de ser comparada y criticada por gente que sí sabía de estas cosas era escalofriante, y la llevaban a replantearse hojas enteras de texto, decidiendo cada palabra como quien decide que cable cortar en una bomba explosiva. Quizás esas dudas y inseguridades la llevaron a alejarse de las letras, más bien de las palabras. De las letras nunca se alejo, más bien se acercó más y más, hasta el punto de querer comprender su forma, su contraforma, sus uniones y sus aplicaciones. Se enamoro tanto de las letras, que decidió que quería dedicarse a la tipografía, decidió que estudiaría diseño, porque las letras siempre le apasionaron, y diseñarlas era algo que le llamaba la atención. Se olvido de los miedos a las críticas, del rigor que entregaba en cada cosa que antes escribía, y se entrego al diseño libre y simple de una escuela desacreditada. Todo parecía divertido, todo parecía un juego y le gustó, le apasionaba cada trabajo, cada entrega, cada clase. Hasta que se comenzó a darse cuenta de que no, de que las criticas eran espantosas, de que nunca lograba nada agradable, de que lo que hacía a las 4 de la mañana, poniendo todo el esfuerzo y la dedicación necesaria no servía ni para la nota mínima. Le faltaba expresión, sentenciaban los Popes del diseño, sin expresión no se puede diseñar, decía otro. Y su autoestima se volvía aún menor, la alegría, la dedicación y las ganas iban en declive, y empezó a faltar, a fallar, a fracasar, aunque esa palabra sea demasiado quizás, pero desistió. Las cosas no resultaban, y quizás hacía falta esfuerzo, quizás el rigor y la dedicación no eran suficientes, quizás. Pero simplemente se detuvo, apretó stop a la cinta y se quedó inmóvil viendo que todos sus errores se agrandaban como una bola de nieve que se acercaba a destruir su integridad psicológica y su futuro. Decidió hacerse a un lado, comenzar a mirar hacia otros horizontes, perdiéndole el miedo al fracaso social, a la desaprobación y a las críticas.

Y así es como vuelve, como regresa a enamorarse de las letras, de las letras que más que ser bellas formas con serifas y bucles, son hermosas porque comunican, porque entregan mensajes y emocionan. Y a eso regreso. A lo que siempre había hecho y de lo que se alejó por la falta de tiempos y espacios para la contemplación y la concentración que toda creatividad literaria requiere. Ella es capaz de escribir, es capaz de crear cosas hermosas. No con pixeles o vectores, si no que con las letras, las que tanto le apasionan.