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no sé que será lo que le pasa a mi organismo, he pensado en atribuirselo a la estación invernal, pero desde hace un par de meses, que la menstruación es horrible. Terrible. El día en cuestión en el que llega la puntual visita, me siento fatal, quiero solo estar en mi cama, con un guatero y tomando mucho té. El dolor es terrible, pero lo peor no es eso. Lo peor viene unos cinco días antes aproximadamente, y es esa mierda de síndrome pre menstrual. Los días de pre regla son odiosos. Me transformo en una gruñona diabólica capaz de hacer y decir las peores cosas que no haría ni diría nunca si mis hormonas no tomaran posesión de mis acciones. Además me hincho como chancho y ningun yogurt de las bolloco ayuda. Esta semana por ejemplo, fue crítico. Salimos a comer con el pololo, y la niña que nos atendía hizo todo mal. Primero, yo quería hamburguesas, y no le quedaban, así que pedí un sandwich de pollo, después, no había coca cola. Y no es que en cambio nos ofrecieran pepsi, si no que NO HABÍA coca cola. Me comí el famoso pan y el pollo que traía era un chiste, ínfimo, enano, una burla; y más encima el pan no estaba fresco. La violeta normal hubiera dicho, filo, no volvemos más, pero disfrutemos lo que queda de tarde, y olvidemoslo. Pero la violeta hormonal, quería ir a gritarle a la niña, y poco menos que quemar el local. Mal. Obviamente no hice nada, pero reclamaba y reclamaba para mi interior.